30 abril 2009
La O.J.P. en Alboraya
El pasado jueves, 30 de abril, la Orquesta "José Perpiñán" y un elevado
número de seguidores se desplazó a la comarca de l'Horta Nord para
participar en el festival de orquestas que organizaba la Sociedad Musical de Alboraya.
El festival correspondía a la devolución de la visita que la orquesta
valenciana había hecho en el año 2005 a Segorbe con motivo del primer
festival de orquestas, el cual estaba incluido dentro de los actos del
centenario de la S.M.S. Por lo tanto, pasará a la historia como la
primera orquesta de cuerda que participó en nuestro festival.
Como nos correspondía, por el papel de visitantes, fuimos los encargados de abrir el festival.
Tras las presentaciones y bienvenidas de rigor la OJP inició su actuación con la conocidísima aunque complicada "Marcha Turca" de la Sonata KV331 de Wolfgang Amadeus Mozart, que nuestra orquesta supo defender con gran rigor.
La segunda obra suponía un verdadero reto.
El simple hecho de atrevernos con Beethoven, uno de los mejores
compositores de la historia (para algunos, el mejor), y además con el
primer movimiento de su 5ª sinfonía
(seguramente la pieza más conocida del compositor junto al coral de la
9ª) suponía para la OJP un salto cualitativo importante.
Y a fé que la orquesta no defraudó.
Con una interpretación muy seria y resolviendo con gran profesionalidad
todas y cada una de las dificultades que ofrece la partitura, fue capaz
de completar una interpretación excelente que da pie a nuevos e
importantes retos.
Para terminar, nuestra orquesta cambió radicalmente de estilo y ofreció una interpretación del conocido "Tango de Roxanne", original de Sting, el genial vocalista y bajista de la legendaria banda "The Police", en la versión de la inolvidable secuencia de la pelicula "Moulin Rouge" que, tanto la orquesta en general como los solistas Alba Gimeno y David Montolío bordaron.
Únicamente, y a decir del público asistente, quizá hubiera bastado el
sonido real, tanto del violín como del cantante, puesto que la
amplificación resultó algo exagerada.
En resumen podemos decir que nuestra orquesta demostró una vez mas su
calidad, así como su caracter camaleónico, capaz de adaptarse en un
mismo concierto a obras de tan diferentes épocas y estilos.
El festival lo cerró la orquesta anfitriona que interpretó un progama con obras de Haydn y Britten.
Tras los agradecimientos y entregas de recuerdos se dio por concluido
el festival con una opípara cena ofrecida en el bar de la sede de la
Sociedad Musical que, junto a las excelentes instalaciones que posee la
misma, hizo añorar a más de uno nuestro esperado y deseado edificio
social.